EVOLUCIÓN DE LA PUBLICIDAD LOCAL

Actualmente estamos acostumbrados a carteles de grandes dimensiones donde marcas de coche publicitan las bondades de sus últimos modelos sacados al mercado, donde los gigantes de los cosméticos intentan descubrirte una nueva fórmula de rejuvenecimiento efectiva y donde los estrenos de películas taquilleras presentan a sus protagonistas de la manera más bella.

Actualmente, el mundo publicitario ha cambiado mucho respecto a sus inicios, unos orígenes donde la llamada de atención sobre el cliente se realizaba con una mezcla de acercamiento afectivo y sensatez por encima del ‘todo vale’ que impera en el mercado hoy en día.

No importaba de qué tipo de producto se tratase: el resultado siempre era efectivo y el cliente sentía, desde el principio, que la marca tenía un verdadero interés en él. Esta sensación era visible, y patente, gracias a ciertos detalles como el regalo de detalles al realizar la compra. Por ejemplo: cada visita a un estanco significaba salir del local con un mechero de regalo. O cada cierto número de visitas, el cliente recibía un bono de regalo. En cafeterías se sigue usando esta táctica con los desayunos.

Estas actividades, por suerte, siguen estando presentes en ciertos negocios aunque suele tratarse siempre de negocios locales, de barrio, donde cuidar a la clientela es (casi) una obligación para que siga con vida su presente y su futuro. Además de esta dádiva, hay otras herramientas para acercarse a la clientela de manera amigable.

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HERRAMIENTAS PUBLICITARIAS PARA MOSTRARSE MÁS CERCANOS

Internet ha traído consigo numerosas opciones para poder hacer tu empresa más visible. Desde las redes sociales habituales hasta aquellas redes profesionales más serias: todas son válidas para mostrar al público general tu producto. Es más, gracias a la aparición de las citadas redes sociales, como Twitter, Facebook o Instagram, las empresas locales pueden llegar a un número mayor de usuarios sin gastar demasiado dinero. Estas mejoras también incluyen un diálogo constante entre la empresa y sus clientes, acción siempre valorada por estos últimos.

Otra herramienta con la que el cliente comprueba en primera persona que la empresa está interesada en que sea parte de la ‘familia’, es el buzoneo. Se trata de una práctica muy habitual desde hace unos años y con ella se realiza un barrido de mercado exhaustivo en cada zona, desde distritos céntricos como Chamberí o La Latina a buzoneo en Móstoles u otras localidades del extrarradio madrileño.

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