Consejos para combatir la astenia primaveral en mayores

Con la llegada de la primavera los días se alargan y empezamos a disfrutar de más ratos de sol. Este cambio también supone un cambio en nuestro  estado de humor, la primavera a veces se convierte en sinónimo de trastorno adaptativo, llamado astenia primaveral.

En las residencias de ancianos en Madrid esta crisis circunstancial puede generar mayores alteraciones que en los adultos normales. Las personas de edades superiores a los sesenta años son más sensibles a estos cambios estacionales ya que su sistema  inmunológico está más  debilitado.

Por ello es importante extremar la precaución cuando empiece a acercarse la primavera, ya no solamente por la aparición de las alergias primaverales, sino por las secuelas adaptativas que generan en ellos el cambio de temperaturas, el cambio de horarios, la variación de la luz o la modificación de ciertos hábitos.

 

¿Cómo prevenir que estos cambios afecten a la salud y al ánimo de las personas mayores? Y, ¿cómo conseguir sortear los síntomas más evidentes de la astenia primaveral?

1. Estar muy pendientes de la  hidratación. Es verdad que las temperaturas no aumentan tanto como en verano, pero en los ancianos es vital estar siempre bien hidratado para que sus funciones orgánicas funcionen correctamente.

Tener a mano una botella de agua, en la habitación o en las salas comunes, ingerir zumos y líquidos para mantener el balance hídrico. Es recomendable que el agua en ancianos esté a temperatura ambiente y deben tomarla en pequeñas cantidades y con frecuencia.

2. En cuanto a la alimentación deberemos procurar que se trate de alimentos que contengan mucha fibra, muchas frutas, verduras y hortalizas. Estos mejoran el ritmo intestinal y favorecen la diuresis y la transpiración corporal.

Las lentejas y la quinoa son muy beneficiosas, si las añadimos a la dieta aportaremos vitaminas del  grupo B y minerales tan necesarios como el hierro. Esto nos permite aumentar la energía corporal y junto con la quinoa que es rica en fibra alimentar el cerebro para volverlo más fuerte y adaptativo.

3. La temperatura de las salas en las que se encuentran debe ser un ambiente templado, siempre con una temperatura inferior a treinta grados y sin ninguna corriente de aire. Es esencial que los aires acondicionados no les den directamente y evitar también las exposiciones directas al sol.

Si van a salir a dar paseos es mejor evitar horas en las que el sol incide directamente sobre el  jardín o las terrazas o procurar que estén en la sombra e hidratados.

4. Relacionado con la subida de temperaturas, habrá que elegir una vestimenta que les permita transpirar mejor. Optar por las prendas de telas naturales y ligeras como el algodón y el lino.

5. En cuanto a las actividades físicas es aconsejable que se mantengan activos y con una mentalidad positiva evitando que entren en la rutina y en la desmotivación. Por ello muchas residencias de mayores en Madrid organizan actividades nuevas e interesantes justo en estas fechas, actividades que dejan atrás el frío de invierno y sus lluvias y nos incitan a salir al aire libre y evitar el aislamiento en las habitaciones.

También se anticipan los horarios, ya que uno de los principales factores que provoca la astenia primaveral, el cambio de  luminosidad y el cambio  de horario  hace que nuestro organismo se descompense.

Si conseguimos anticiparnos a estos cambios y vamos modificando los horarios de forma paulatina reduciremos el impacto de la primavera.

6. Hacer ejercicio de manera moderada. Se ha demostrado que la actividad física nos ayuda en este proceso de adaptación ya que liberamos estrés, al encontrarnos más cansados tenemos mayor facilidad para conciliar el sueño y nos mantenemos en forma (lo que en personas de edad avanzada es vital).

7. Evitar bebidas como el café o los estimulantes. Este tipo de bebidas  obligan al páncreas a producir altos niveles de insulina y se aumenta el gasto de azúcar en el cuerpo de manera temporal.

Aunque en principio estas sustancias consigan que los ancianos parezcan más activos, cuando su efecto se pase habrá un efecto rebote que acaba provocando somnolencia y falta de vitalidad.

A parte de seguir todas estas recomendaciones cualquier residencia de ancianos de Madrid cuenta con especialistas que valorarán cualquier alteración del sueño, pérdida de apetito o problema de concentración para tratarla lo más rápido posible y que no derive en depresión o apatía.