Cloud, el elemento indispensable para el coworking

Las modalidades de trabajo flexible que se están imponiendo desde hace algo más de una década no serían posibles sin Internet, y su consolidación viene de la mano de la irrupción y masificación de las soluciones cloud (acá remitimos a uno de los tantos proveedores de este servicio como ejemplo).

Tener herramientas de oficina, archivos en diversos formatos y acceso constante a cualquier repositorio de datos desde cualquier tipo de dispositivo habilita nuevas formas de trabajar que, ahora, se ven potenciadas con el coworking. Dicho entonces de una vez y para siempre: el coworking sin el cloud es prácticamente imposible. ¿Por qué?

Coworking y cloud

Esta nueva manera de desarrollarse en espacios compartidos donde se profundiza la colaboración también está vinculada al mundo digital. Las soluciones de mensajería apuntaban, en un principio, a mantener conectados a grupos de empleados. Luego, ellas evolucionaron en distintas formas, casi a medida de los requerimientos de las distintas organizaciones. El factor común era que se buscaba la colaboración de la mayor cantidad  de integrantes. La riqueza se encuentra en el grupo.

Y eso también impulsó el desarrollo de soluciones de colaboración on line. Otra vez, gracias a cloud.

¿Por qué ya no hay dudas sobre la conveniencia de cloud a la hora de pensar en nuevas modalidades, nuevos espacios de trabajo? Porque apoyarse en los servicios en la nube implica también contar con prestaciones donde hay soporte las 24 horas, altos niveles de seguridad informática, disponibilidad en el 100 % y hasta ahorros en costos fijos como el de la energía eléctrica, instalación, mantenimiento y actualizaciones.

Hoy es imposible pensar las nuevas modalidades que adquirió el mundo laboral sin aludir a la computación en la nube. La posibilidad de que cualquier dispositivo conectado tenga acceso a un sinfín de servicios habilita, por ejemplo, que puedan improvisarse momentos de trabajo en un sinfín de espacios.

Si hasta hace unos años emprender implicaba encarar grandes esfuerzos para hacerse de dinero con el objetivo de equipar un mínimo espacio —una oficina, un garage, un espacio desaprovechado en el hogar—, hoy eso ya no es un problema. Al fenómeno de los alquileres temporales de oficina, siguieron las oficinas compartidas.

El enriquecimiento del trabajo en equipo como capital

Ahora, todos estos conceptos, mixturados, provocaron una evolución hacia los espacios compartidos, es decir, lugares en donde personas con distintos intereses y proyectos intercambian sue experiencias y, a partir de ahí, se enriquecen. Pero no se trata de compartir experiencias provenientes solo de la vivencia cotidiana. Allí, el uso de las herramientas tecnológicas juega un rol fundamental: es la combinación entre dispositivos con acceso a internet y los servicios cloud los que habilitan esta profundización y enriquecimiento del intercambio cotidiano.

Por caso, tres emprendedores que encaran un proyecto determinado solo necesitarán de un dispositivo cada uno para intercambiar, mediante soluciones de mensajería, sus ideas sobre el trabajo. Desde esos mismos aparatos demandarán recursos para enriquecerlo. Y a través de ellos, también podrán darlo a conocer. Únicamente habrán tenido que pagar un abono a Internet y tener acceso en todo momento sin importar en dónde se encuentren, ni desde qué aparato estén operando.

Más beneficios del cloud

Los grupos de trabajo más sofisticados seguramente apalanquen parte de su proyecto en plataformas cloud más robustas, donde exigen contar con prestaciones de calidad que les permitan avanzar con el proyecto de acuerdo con los tiempos propios de maduración. La conectividad y el acceso constante a servicios cloud serán fundamentales para acompañar esa evolución. Y no será necesario que, para ello, deban recurrir a las maniobras de obtención de dinero que, antes, los entrepreneurs debían afrontar si querían tener un espacio mínimamente digitalizado para impulsar su iniciativa.

La cantidad de espacios de coworking en la Argentina está estimada en más de 80. Esta cifra es una muestra de este fenómeno.

Y vale insistir: ninguno de estos nuevos espacios de colaboración hubiera sido posible sin la masificación de internet y la banda ancha primero, sin la adopción de los sistemas de mensajería, colaboración y comunicaciones unificadas en las organizaciones, como segundo paso, y sin la existencia de cloud como plataforma donde montar estos, y muchos otros servicios de valor, como instancia final y actual del mundo digital.